Este enfoque concibe al deportista como un "todo", el cual se encuentra atravesado por distintas vivencias positivas o negativas (personales, familiares, vinculares, relacionales, laborales, etc.) las cuales repercuten en su psiquismo de diferentes maneras, afectando dramáticamente tanto su calidad de vida personal como su rendimiento deportivo.
El abordaje aplicado reconoce que cualquier impacto anímico es acompañado de alteraciones biológicas que afectan los tejidos generando notables fluctuaciones en la capacidad de respuesta física y motora.
Teniendo en cuenta lo anterior podemos evaluar los momentos oportunos para realizar determinadas intervenciones en distintos niveles con el objetivo de que la persona pueda reencontrar su óptimo estado de salud y armonía interior para recuperar, de esta manera, su máximo rendimiento a nivel deportivo.
En este aspecto se aplica una metodología para abordar las inseguridades, los miedos, la incapacidad para manejar factores anímicos o emocionales, la frustración y la postura ante el fracaso, la autovaloración y sensación de merecimiento del éxito, de logros personales y colectivos, la aptitud y la actitud frente a distintas situaciones a las que se encuentran expuestos.
Mediante la utilización de Terapias de Avanzada, combinando la Programación Neurolinguística con otras técnicas (Memoria Celular, Flores Silvestres de América, etc) se acompaña al deportista para que pueda encontrar y cultivar en si mismo una gama de recursos internos que estén disponibles en Tiempo Real en una situación límite, la cuál demanda todo de sí (Tiro penal en el fútbol, Tiro libre en Basket, Saques en Tenis, por ejemplo). En muchas ocasiones
el deportista no puede alcanzar su máximo potencial en dichas instancias críticas debido a incongruencias, traumas y bloqueos internos, muchas veces generados durante su infancia, otras tantas fruto de experiencias traumáticas de la vida adulta y deportiva. Si dichos bloqueos no son reconocidos y abordados, a la larga pueden generar frustraciones acumuladas que terminan afectando no sólo el rendimiento deportivo, sino al sujeto, a su mente y a su cuerpo físico , manifestándose en lo fisiológico como lesiones, enfermedades o impedimentos ante los gestos.
Como parte del plan de acción se brinda un marco de contención tanto para el individuo como para el grupo como colectivo. Cualquier conflicto anímico individual o grupal afectará tanto el rendimiento colectivo como el cuerpo físico de los integrantes, por lo tanto
al llevar un seguimiento y monitoreo individual y grupal podemos anticiparnos a los conflictos y brindar recursos para que los impactos psíquicos sean lo más pequeños posible y se gestionen y resuelvan de la manera más rápida y asertiva.
En caso de que el abordaje preventivo no hubiera logrado evitar una afección, aún así y gracias a este nuevo modo de concebir y tratar las "enfermedades" desde la Nueva Medicina Germánica y la Bioneuroemoción®, entre otras, se hará uso de una amplia gama de recursos para acompañar al deportista de la mejor manera durante la recuperación, medicalizando lo mínimo indispensable y en los momentos precisos a fines de que mantenga un estado anímico propicio para acotar al mínimo los plazos de rehabilitación y evitar futuras recaídas. Al mismo tiempo la intervención consiste en disminuir la intensidad de los síntomas y su duración para lograr una óptima y pronta recuperación de los tejidos afectados.