Durante varios años trabajé como Médica de Emergencias (donde aprendí a acompañar a la gente con objetividad, inmediatez, precisión, sin dejar nunca de lado la parte humana) y en una Institución de “Salud Mental” (donde adquirí los medios para detectar y manejar las múltiples personalidades y comportamientos de las personas) viendo como mejoraban con mi atención, cariño y cuidados, pudiendo realizar actividades recreativas. Luego realicé el Posgrado en Medicina Estética (lo cual se convirtió en mi cable a tierra y donde pude desarrollar mi parte más artística y sobre todo generarme un bálsamo en medio de tanto estrés y situaciones de dolor). Más tarde tuve una transición en el Posgrado en Medicina del Trabajo, el cual inicié con gran expectativa y finalicé con la certeza de que mis mejores deseos y expectativas no tenían resonancia en el resto, luego de 2 años de trabajo y esfuerzo. Entonces descubrí que la Medicina Tradicional u Ortodoxa ya no me daba las respuestas que yo necesitaba para darle a mis pacientes y a mí misma, de porque muchas veces la gente sufría, aunque hiciéramos “lo correcto” y hasta a veces morían igual. Entonces sentí que no podía quedarme de brazos cruzados y comencé a investigar, a estudiar. Necesitaba poder ayudar desde otro lugar. Allí comenzó mi propio cambio interno, mi propia búsqueda. Aunque a veces difícil y en algunos momentos dolorosa, es absolutamente sanadora y reparadora. Debo admitir que agradezco profundamente a la Medicina Convencional todo el aprendizaje que me dio, algunos de ellos puedo seguir utilizándolos hoy, como los diagnósticos, la posibilidad de utilizar algunos pocos medicamentos, en los momentos oportunos, entre otros. Fue entonces que inicié mi camino de descubrimiento personal con varios textos inspiradores, recuerdo que mi primer curso fue el de Reiki, luego inicié mi estudio en Bioneuroemoción conjuntamente con el de Memoria Celular, luego llegó el de Nueva Medicina Germánica y Mis bellas Flores Silvestres de América. En el transcurso fui aprendiendo Terapias energéticas, dulces y cálidas. Y lo más importante de todo esto es que desde que inicié éste recorrido, con cada uno de los cursos que hice una parte de mí, siempre se estaba sanando. Desde hace un tiempo mi vida cambió por completo, dio un giro 180°, ya no vivo en Argentina, vivo Ecuador, frente al mar, ya mis prioridades son otras, intento estar siempre presente en cada momento, disfrutándolo, siempre en el aquí y ahora, junto con mi compañero de aventuras. Y hoy puedo decir que soy feliz. Que estoy donde quiero estar, como quiero estar y con quien quiero estar. Aunque debo admitir que a veces se extraña un poco mi tierra y sobre todo la familia. Aun así, hoy por hoy lo sigo eligiendo.